DESPEDIDA NO 501.



Tal y como el paso del tiempo y de los días, así te perdí.  Con el pasar de los segundos, con el tiempo en mis manos, y la misma canción en mis labios. Te perdí como al silencio en el vagón de aquel tren, te perdí desde que mi vista dejo de verte aquel día de invierno. Me fui de ti, y sin embargo me quede en el anden, me quede esperándote quinientos y un día... Me quede sentada frente a la puerta, esperando verte pasar el puente, me quede pensando en nuestros sueños y nuestros planes juntos, me quede sola y pensando en un nosotros.



Tal y como pasa el tiempo, así me fui despidiendo, al principio me costaban los días, me dolía el pasado, y le temía al futuro sin ti, recordaba nuestro aniversario, y ese día en el que gritamos en el coche, recordaba nuestra primer cena familiar y aquel día en que nuestros labios dijeron tan bellas palabras...
Recordaba todos los momentos, y por esa razón, solo por esas millones de razones me era difícil despedirme de ti, por que despedirme de ti, seria dejar tus recuerdos , seria también decirle adiós a nuestros sueños juntos, a nuestra vida juntos.



El tiempo paso, y al paso de los días, el tiempo se hacia cada vez mas llevadero, y mis despedidas iban cambiando de tinte, al principio se tornaba tristes y sin futuro, solo veía mi vida contigo, y después de los meses, la cosa cambio, y mis despedidas comenzaron a ser distintas, te veía a ti de colores, mi vida aun un poco gris, pero empezaba poco a poco a tornarse de un color cálido, uno que había olvidado ya. Mi vida comenzó a tomar ese tono rojizo de antes, y al siguiente paso del tiempo, me di cuenta como mis despedidas había cambiado, me aleje de nuestros sueños, de nuestros años juntos, me aleje de nuestros planes, de los años que habíamos vivido juntos, me aleje de las peleas y de los gritos, me aleje de cada uno de esos recuerdos grises y coloridos que habíamos tenido juntos, sin embargo aun faltaba algo por hacer, habían mas despedidas, algunas que no había logrado hacer aun.



Y fue así como me di cuenta que los días habían pasado, y después de quinientos días, me desperté de ese sueño gris, y aquellos días cálidos en tonos rojizos, ya comenzaban a tener mas vitalidad, comienzo a ponerme de pie, y a escuchar mis propios planes, comencé poco a poco a tener una vista mas allá de mi presente, comencé a visualizar de nuevo mi futuro, y a pesar de que nuestros hijos son grandes de edad, estaban en mi futuro, por que aun quería estar cerca de ellos, por que a pesar de que el tiempo también había pasado en ellos, yo estaba ahí, vieja en aquella puerta esperándote, pero todo eso se había terminado, y ahora me veía a mi, en una casita de campo, siendo visitada por los nietos, por aquellos que llegarían gritando por toda la casa, y serian ellos los que darían un tono mas amarillo a mi vida, los días cálidos y rojizos de mi vida había cambiado ahora a ser amarillos, por que ahora habían sonrisas a un lado mio...



Un día después, es hoy. Han pasado quinientos un día desde que nos separamos, ha pasado ese tiempo, esos minutos y esas horas que parecían interminables, pero ha pasado ya, lo hemos dejado atrás, lo he dejado atrás, junto con los recuerdos de nuestro tiempo, porque nuestra despedida no solo inicio hace quinientos un días, inicio mucho antes, cuando empezábamos a pintarnos los días grises, cuando cada uno no entendía que en lugar de darnos tonos amarillos, nos dábamos grises, por que todo empezó después de que los gritos y los reclamos comenzaron, ahí comenzó nuestra despedida, esta despedida prolongada que aun tenia en mis manos, pero ahora me he decidido a dejarla, a separarme de esta infinita despedida, a dejarla a un lado, a olvidarle, y a comenzar a entender mis días con olor a viejo, mis días que ahora comienzan a ser amarillos.




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Paulina Brcs - Infinitos Mentales. Con tecnología de Blogger.