Corriendo para encontrarme.






Esta historia pertenece a un reto que realizamos con Helena, de Basado en Hechos Reales , puedes leer acerca de él aquí: Reto

capitulos anteriores 
Capítulo 1: La Masa Negra
Capitulo 2: Cruces, Rojo y Miedo




C O R R I E N D O   P A R A   E N C O N T R A R M E

Mis pies estaban descalzos, y la ropa que llevaba puesta parecía estar cada vez más húmeda, y la sangre que se deslizaba por mi cuerpo era tan tibia que incluso parecía quemarme la piel. La niña de coletas se acercó a mí, y delicadamente tomo una de las espadas que estaban en ese campo y la coloco detrás de mi cabeza, y mientras sentía la espada tibia en mi cuello, el oz que tenía frente a mí se acercaba a mi estómago, yo estaba completamente inmóvil, pero algo dentro de mi gritaba que tenía que salir corriendo de ese lugar, pero mi cerebro aun entumecido no podía pensar y ordenar hacer nada, más que quedarse entre esos objetos, entre esas voces, y escuchando cada vez más familiar esa voz aguda que soltaba la niña.


 -¿Qué quieren de mí? No logro recordar absolutamente nada, díganme que es lo que quieren de mí, si es mi vida, se las obsequio, porque parezco más bien una muerte viviente, no tengo recuerdos…-



 Les dije estas palabras mientras los dos ojos negros penetrantes me consumían lentamente toda la energía que tenía dentro, y cuando estaba a punto de caer rendido, una voz comenzó a gritar, trate de localizar bien el oído y poder escuchar bien sobre que trataba lo que esa voz decía, eran una especie de números, una serie de número que poco a poco incrementaba, y entre esos números, gritos alborotados de la gente comenzaban a exigir algo… - ¡Déjenlo libre! Queremos a el otro… ¡él es un farsante! - 49856,49857, 49858, 49859... Mi cerebro empezó a identificar más a las personas que tenía ante mí, la música que salía de las bocinas parecía estar haciéndome volver los recuerdos cada vez, y fue entonces cuando descubrí que esa voz, de la niña de coletas me era cada vez más familiar, sobre todo por la música que sonada, el ambiente se envolvía delante de mí, y algo me hacía querer correr hacia ese lugar, hacia aquel donde se escuchaba la música, donde se escuchaban los numero ascendentes. Mi cuerpo comenzó a correr unos cuantos metros, cuando descubrí que detrás de esas siluetas de espadas existía una especie de escenario, uno donde había alguien de pie con una hoja de papel, el sujeto no despegaba la vista y no dejaba de decir esos números que cada vez crecían más, más … y más. Me acerque, y cuando estaba cerca de él, toque la hoja, y tape los números en la hoja de papel, pero la molestia fue para mí, al darme cuenta que esa persona seguía aún leyendo los números y no podía ver mis manos, él no podía verme… En ese momento la niña de coletas estaba detrás mío con la espada nuevamente, pero esta vez la había enterrado en mí, lo extraño fue que el dolor que había sentido antes y la sangre que escurría de mi cuerpo ya no estaba ahí, había desaparecido tan rápido que no me había percatado de ello. 



Los siguientes capitulos

Capitulo 4: Recuerdos Mortales
Capitulo 5: El Mensaje del Mayor

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