El señor TOC.




A él, le gusta vivir en las personas, colarse dentro de ellos, dentro de sus mentes, en sus pasos, en sus abrazos y también en sus palabras. Entre cada persona vulnerable a su presencia.
A él, le gusta el silencio, la quietud, la soledad extrema, el mundo vacío, desolado, le gustan las ventanas cerradas, el orden perfecto, las cuentas claras y las paredes lisas, sin ningún desperfecto. 
A él, le gusta pasar desapercibido, le gusta que nadie se dé cuenta de su presencia, que se pueda acomodar perfectamente en la vida de uno, de dos, de tres, de veinte, de cincuenta, de miles... 
Le encanta visitar todos los cuerpos posibles, es magníficamente inmenso, grande, inmortal, mortal, invisible, visible. Él es todo. 

Nosotros somos todo. Somos nuestros pasos, nuestra casa, nuestros familiares, nuestros amigos, vivimos rodeados de todo, del ambiente, de la gente, de la contaminación, de las guerras ignoradas ante la razón humana, y del mundo perdido en el que nos encontramos. Sin embargo así como nosotros somos todo, también lo somos cuando él se decide a vivir en nosotros. Cuando con su suave venir nos hace cerrar perfectamente las puertas y ventanas, una y otra vez, cuando constantemente se encarga de mantenernos limpios, cuando tenemos que seguir exactamente lo que él nos dice para que las cosas estén bien. Él se vuelve nuestro ser. Él se vuelve nuestro todo.

Perdemos nuestro todo. Ya no existimos nosotros. Él se apodera de nosotros. Ya no vivimos. Actuamos como robots. Somos maquinas. Le dimos permiso para que el piense, hable, y actúe como él quiere. Le dejamos nuestro cuerpo para que él lo use a su gusto, le dejamos a él, a esa masa invisible y gigantesca que nos rodea, le dejamos a él nuestros gustos, nuestros amigos, nuestra vida completa. Todo aquello se lo come, se lo traga en unos cuantos abrir y cerrar de ojos, y cuando venimos a ver, ya no tenemos nada. Estamos ahí, siendo su títere, moviéndonos como él dice. 

Nos convertimos en títeres. Comenzamos a llevar la vida que él quiere, con menos amigos, con mayor soledad, con el vacío, con nuestra vida perfecta disfrazada de visitas al jardín de nuestra vida, aquella que creíamos ganada y ahora tenemos perdida. Nos convertimos en máquinas que juegan constantemente una canción aprendida, repetida, monótona, una canción diaria que ya ni siquiera escuchamos para hacerla. Aquella canción suena mil veces en la cabeza haciéndonos ser él.

No convertimos en él, en el señor Toc, en aquel que disfruta de vernos solo para él. Toc es egocéntrico, perfecto, seguro, prevenido, puntual, religioso, exacto, limpio, sano. Toc es una cadena de todo ello, que nos abraza, con su frio metal, que nos enreda, que nos mueve. Toc es esta cadena que dejamos crear alrededor de nosotros mismos. 
Toc es solo eso, una cadena que nosotros creamos.




¿La cadena es real?




Escrito dedicado a aquellos que conocen al señor TOC, dedicado especialmente para aquellos que tienen su visita actualmente, para aquellos que le han echado fuera, y aquellos que estan en proceso.
Aprovecho para decir...

¡Si se puede!

Si se puede vencer el TOC



*** 



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2 comentarios:

  1. El señor Toc es peligroso sin lugar a dudas, por suerte, cada vez hay más personas con fuerza para romperlo y dejarlo al descubierto, pero aun así, todavía quedan muchas personas dependientes de él. Un beso Paulina :D

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  2. Hola paulina
    Increible la entrada que nos has traído hoy, los pelos de punta, hay que vencer al señor TOC, y esperemos que muchos lo consigan, que sean fuertes
    ¡Un abrazo grande!

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