Soledad en compañia

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Poco le duró la soledad, se aferró al primer barco que cruzo por el océano de sus ojos, y arriba de el parecía que todo era mas seguro. Los primeros días sobre el barco el océano que antes parecía estar agitado, ahora se veía tranquilo, y le daban vida a su cuerpo. Pasaron los meses y viviendo sobre aquel barco el océano se sentía menos,incluso olvido que el agua estaba bajo las maderas bajo sus pies. Pero el tiempo pasó, y así como la gota rompe la roca, el frío comenzó a entrar, las maderas del barco comenzaron a humedecer demasiado, dejando pasar la humedad al interior, mojando sus pies y haciéndole sentir de nuevo el océano bajo sus pies.
Siguío viviendo sobre el barco, los días pasaban cada vez mas lento, y el agua cada vez se sentía mas fría, al punto de que empezaron a dolerle los pies, no solo era el agua, también las astillas de madera que se iban quedando clavadas a cada paso que daba. El suelo del barco cada vez estaba mas desgastado, poco a poco su fueron rompiendo las fibras y ahora ya no habìa barco de madera, de nuevo estaba en el océano, con frío, rodeado del barco roto, pero sintiéndose mas solo que antes cuando realmente lo estaba. Poco le duró sentirse en compañía.




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1 comentario:

Margarita HP dijo...

Una sensación que conozco amiga mía, pero que luego pasa, aprendes a nadar de nuevo, a sentirse a salvo creando tu propio barco, el tuyo propio, ese que nada ni nadie podrá romper.

Besos :D

Gracias por tu comentario.

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